Cronología

1930

Víctor Chab nace en la ciudad de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1930, en el seno de una familia de inmigrantes judíos. Nacidos en Damasco, luego de un breve paso por Cuba, sus padres se instalan en la Argentina donde se dedican al comercio.

1943 -1952

A los trece años, apenas salido de la escuela primaria, Chab ya había definido su vocación por la pintura. Autodidacta, asistió a diversos talleres -brevemente el de Cecilia Marcovich y Demetrio Urruchúa- hasta que conoce el taller libre MEEBA (Mutual de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes) donde ejercita el oficio. En 1947 obtiene el Segundo Premio del XXVI Salón Anual de MEEBA. El jurado, integrado por Antonio Berni y Miguel Carlos Victorica, entre otros, otorgó este premio a la obra "Manzana sobre mesa", que el crítico Gonzalo del Castillo calificó de sensible, característica inusual para un artista de sólo 17 años. A pesar de este temprano reconocimiento, Chab -joven y exigente- quemó en el patio de su casa en Villa Urquiza toda la obra producida en los años previos a su primera exposición individual. En 1952 conoce a Juan Andralis, alumno del pintor surrealista Batlle Planas, con quien entabla una estrecha amistad de profunda compenetración intelectual. Aprende francés para poder leer de primera mano los textos de André Bretón y los surrealistas que se convierten en su referente poético. Es una época de gran avidez en la que el artista toma contacto sistemáticamente con el arte universal y contemporáneo.

1952

Realiza la primera exposición individual en la galería Plástica de la ciudad de Buenos Aires, dirigida por el actual director y fundador del Museo Nacional del Grabado, Oscar Pécora. Presenta la obra "Diálogo". De 1952, "Diálogo" es representativa de esta primera pasión surrealista en su manera más ortodoxa. El azar, uno de los conceptos básicos del movimiento, intervino en la elección de la técnica utilizada, la tinta. En ese momento estaba cumpliendo con el servicio militar en una oficina en Tandil, encontró tintas y comenzó a experimentar con ellas. (...) Los seres y los objetos se encuentran relacionados inusitadamente, de manera que aluden a significados diferentes de los habituales. Sus obras de los dos siguientes años trasuntan su visión personal del surrealismo, y con ella surge el primer contraste intelecto-emoción. (Cora Duketsky en: Pintores Argentinos del siglo XX, Ceal, 1981, p-p 3,4)

1954

Expone en la galería Witenski de Buenos Aires, "Seis pintores", junto a cinco alumnos de Batlle Planas: Roberto Aizenberg, Guillermo Berrier, Inés Blumencweig, Julio Silva y Jorge Kleiman. El prologista, Sebastián del Plata -seudónimo de Joaquín Balite Planas- advierte, parafraseando y contradiciendo la famosa frase de Leonardo Da Vinci que, "La pintura no es cosa mental".
Continúa experimentando con tintas como en las obras "Saludo del ángel" y "Otra versión de Maldoror". Del grafismo muy suelto surgen las formas a partir del método de la libre asociación de ideas. También los collages de imágenes y de textos entran en el ámbito de sus intereses ligados al surrealismo; los "poemas encontrados" en su disposición poética de palabras tomadas al azar de distintos diarios y revista, y las escenas inverosímiles producto de la unión de imágenes que recuerdan la novela erótico-victoriana de Max Ernst, "Una semana de bondad".

1955

En concordancia con las exploraciones del inconsciente propias del surrealismo, Chab participa en forma grupal de las experiencias con mescalina y ácido lisérgico que conduce el doctor Alberto Tallaferro. La búsqueda del estado alterado de conciencia es asumido como una apertura de la percepción, un viaje al interior del ser. Fin de la etapa de ortodoxia surrealista, comienza con una geometría libre, poética, que se ha emparentado con la iconografía de Paúl Klee y Joan Miró. Paralelamente trabaja en una vertiente geométrica sígnica, de tono más racional, que se resuelve en planos y figuras de colores netos. También de este momento es una serie de "témperas lavadas" en las que combina los efectos producidos por la mezcla de témperas y tinta china. Sobre una base de planos a la témpera, Chab cubre con tinta china la totalidad de la superficie y la deja secar. Luego moja con agua el papel y, la tinta que cubría a la témpera, se escurre. Así, el negro de tinta solo permanece en aquellos lugares que -con intención o por azar- no fueron cubiertos por la témpera. La calidad visual de estas obras es cercana a la de la xilografía. Son signos ideográficos que recuerdan las narraciones cosmogónicas del arte arcaico. Hay tanta carga anímica, tan ardiente y pujante es su necesidad de comunicar los más recónditos procesos anímicos, que el pintor no desestima ninguna circunstancia ni ningún medio para conseguirlo. No se crea por ello que Chab milita por entero en las corrientes irracionales de la plástica actual. Antes bien, si pone en conmoción las potencias instintivas e inconscientes que se hallan reprimidas en las zonas profundas de su yo, es para liberarlas a través de estructuras ordenadas y lúcidas, desplegando su capacidad de ser sensual y emotivo en la objetividad de las ideas. (prólogo de Nelson Di Maggio, Montevideo, 1956).

1956

La Bienal de Venecia de 1954 había sido homenaje y consagración de la actualidad del surrealismo. Max Ernst recibió el gran premio, circunstancia que le valió ser expulsado del movimiento surrealista. Chab es elegido para participar en la XXVIII Bienal Internacional de Venecia, de 1956, representando a la Argentina. El jurado de selección estuvo integrado por Julio Payró y Jorge Romero Brest.
Esta poesía, sustancia gráfica, se hace presencia que ilumina la noche de los tiempos; y reconstruye un cosmos, donde la fantasía teje la mayor parte de la existencia, meciéndolo en un soñar despierto, y reinando a su libre arbitrio (...) Esta iconografía que maneja Chab posee lo que Klee introduce en la corriente surrealista. La iconografía de los símbolos del mundo infantil y de los pueblos primitivos, que brotan por liberación de lo inconsciente, por una técnica de escritura automática. (Vicente P. Caride, Constantes en el universo poético-plástico de Víctor Chab, revista Ars, 1960).

1957

En este año Chab, bajo la mirada atenta del crítico y poeta Aldo Pellegrini, reúne al grupo conocido como "Siete pintores abstractos", Rómulo Macció, Clorindo Testa, Josefina Miguens (Robirosa), Kasuya Sakai, Marta Peluffo, Osvaldo Borda y el propio Chab, que exponen en la galería Pizarro. Macció diseñó el catálogo que -inusual por su calidad para la época- retrata a los artistas y documenta con fotos las obras exhibidas. El grupo, heterogéneo como lo mostrará la carrera posterior de cada uno de ellos, participaba del denominador común de una abstracción libre. Ya en 1952, Pellegrini había aglutinado a algunos de estos artistas bajo la denominación de "Artistas Modernos de la Argentina": distintas variantes de la abstracción postconcreta, donde asomaban tanto rasgos derivados del surrealismo como el manchismo que desencadenaría en la tendencia informalista.

1958

Sobre la base del grupo "Siete pintores abstractos", reunido por Chab, el poeta y crítico Julio Llinás organiza el grupo Boa -paráfrasis de cobra- filial argentina del movimiento internacional Phases, fundado en París por el también poeta Edouard Jaguer. Este se propone un programa de exposiciones y publicaciones -entre ellas la revista del mismo nombre- que aglutine los artistas actuantes en distintas poéticas resultantes del encuentro entre el surrealismo y la abstracción lírica. ¡Viva la pintura de lo imaginario!, sostenía Jaguer adhiriendo a los principios de libertad, humor y poesía, bases del movimiento surrealista. Se realiza la primera exposición Boa-Phases en la Galería Van Riel de Buenos Aires y el mismo año en el Museo de Arte Moderno de Montevideo. La tercera exposición del grupo tuvo lugar en el Museo Provincial de Bellas Artes "Rosa Galisteo de Rodríguez", de la ciudad de Santa Fe (1959). Aldo Pellegrini, denominó "surrealismo gestual" al elemento común del grupo. La revista Boa -dirigida por Llinás- publicó sólo tres números. El grupo mantuvo su cohesión hasta 1963, año en que se realiza la exposición Internacional en el Museo Nacional de Bellas Artes.
La pintura como la poesía rechaza la unificación del plano del conocimiento con las condiciones materiales de la existencia y se lanza a las aventuras prohibidas, arrasando con todo, desentrañando los signos de una nueva vida, en un terreno en el que toda materialización es magia. En un momento en el que la vorágine político-social, a través de sus infinitas mascaradas, cretiniza ejemplarmente a los espíritus aterrados, el arte se halla frente a un problema sumamente más dramático que la incomprensión del público, el problema de su propia conducta, de su responsabilidad frente a los progresos de la ciencia, de su validez definitiva o de su definitivo fracaso". (Julio Llinás "La Bolsa y la Vida", revista Boa, número 1, Buenos Aires, 1958)

1960-1962

La práctica del automatismo y el valor otorgado a la expresión de la materia se asimilan en su obra al Informalismo. En esta tendencia se encuadran la obra que expone en el premio "Ver y Estimar" y las de la exposición individual en la galería Van Riel. Es una etapa de grandes telas trabajadas con óleo en el que la gestualidad es el elemento predominante. "La tierra y el aire", "Caparazón" y "Fauna mineral", pertenecen a esta época. Desde el comienzo de la década participa de exposiciones antológicas de arte argentino contemporáneo en Argentina y en el exterior. Una de ellas, la inaugural del Museo de Arte Moderno de la ciudad de Buenos Aires: "Exposición Internacional de Arte Moderno", en la sede del Complejo Cultural General San Martín, el edificio modernista del arquitecto Mario Roberto Alvarez. También participa del Premio Di Tella en el Museo Nacional de Bellas Artes y la exposición histórica de homenaje al Sesquiscentenario de la Revolución de Mayo, "150 años de Arte Argentino". 1962 es el año del comienzo de una serie que se extiende a lo largo de una década y que la crítica denominó Bestiario: formas abstractas con reminiscencias zoomórficas insertas en la tradición goyesca de la "pintura negra".

1963

Exposición Phases en el Museo Nacional de Bellas Artes. Chab expone junto a Pierre Alechinsky, Enrico Baj, Corneille, Fahistrom, Gironella, entre otros artistas internacionales adherentes al espíritu de la convocatoria.
Parece imperioso repetir una vez más -señaló Julio Llinás en el catálogo- que los términos de tachismo, abstracción lírica , arte otro , informalismo , expresionismo abstracto, action painting, etc., responden a efímeras variaciones alrededor de un mismo nudo experimental y que ese nudo no tiene otros orígenes que el Surrealismo ni toma su vigor de otra corriente que no sea la de ese espíritu en constante evolución y desarrollo". (1)
La obra "Monstruo o Abstracción", presente en esta muestra, pertenecía a la serie comenzada en 1960. Fue adquirida por el Fondo Nacional de las Artes para donarla al Museo Nacional de Bellas Artes en 1964.
(1) Prólogo de Julio Llinás a la exposición Phases, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1963.
En los diversos estadios de su marcha hacia la profundidad, Chab ha jugado hasta sus últimas cartas, corriendo todos los riesgos de la aventura y capitalizando esa grandeza que es el privilegio del hombre que ha estado a punto de perderlo todo. Esas imágenes que hoy encienden sus relámpagos de carne y de vidrio en las superficies bruñidas de un espacio palpitante, tienen la vida secreta del sol negro que acaricia los páramos del sueño. Tienen también esa muerte que está viva, como la vida, esa muerte que respira, marcando un ritmo que se pierde en los últimos pliegues de los destinos humanos" (Julio Llinás, catálogo Phases, 1963).
En 1964 participa en exposiciones internacionales de promoción del arte argentino: "New Art of Argentina" en el Waiker Art Center de Minneapolis -organizada por el Instituto Di Tella-, "Arte Argentino" en el Museo de Arte Moderno de París y, por segunda vez, en la Bienal de Venecia.

1967

Participa de la antología del surrealismo en la Argentina que organiza Aldo Pellegrini en el Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella. El curador señalaba: "La difusión actual del surrealismo, a más de cuarenta años de su aparición como movimiento organizado, resulta un fenómeno aparentemente sorprendente dada la rapidez con que surgen y desaparecen los movimientos artísticos. La explicación reside en que no es fundamentalmente un movimiento artístico sino un movimiento ideológico, que encuentra en el arte su justificación y expresión".
Chab expuso obra de dos momentos de su compromiso con el surrealismo: una tinta de 1952 y la obra "Usher" uno de los representantes de "su fauna de pesadilla", como la denominara Pellegrini. Chab descubrió un venero de posibilidades acudiendo al antiguo mundo de las formas oníricas de los flamencos medievales. Para ser más preciso aún, diré que se asomó, con los ojos bien abiertos, al mundo fantasmagórico prefigurado por Jerónimo El Bosco en composiciones asombrosas (...) Chab no se ha manifestado adepto a las implicaciones psicológicas o literarias de los monstruos de El Bosco, más bien se ha dado al estudio de su gravitación en el espacio y a su análisis por separado. Ahí surge su galería alucinante de extraña morfología, carente de significación ilustrativa (...) Las figuras en la que se basan sus cuadros, hacen una sutil alusión al mundo de El Bosco, o más bien son descendientes de aquellos elementos de aquelarre, de aquellos extraños y disimiles seres" (José Gómez Sicre, Colombia, 1967).
Este mismo año recibe el 1er. Premio, del Premio Internacional Rubén Darío que otorga el gobierno de Nicaragua. Un premio que se otorga exclusivamente en ocasión de los centenarios del nacimiento del poeta.

1968

Expone collages en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima. En sentido estricto se trató de papiers collés, papeles livianos y traslúcidos que en intercambio húmedo con la tela y el óleo logran efectos muy sutiles de luz y texturas. La dramaticidad que logra a través de la rica textura que impone a sus cuadros está enlazada con un mundo mágico, que se apoya en el clima primordial, estrechamente vinculado con el lirismo poético. Los datos reales que transforma con técnica depurada, adquieren una nueva dimensión y expresan un mundo también nuevo porque consigue, sirviéndose de una clave propia y suprarreal, plasmar una atmósfera que es al mismo tiempo un camino para descifrar la inocencia, las formas del terror y las imágenes primitivas enraizadas con el sortilegio y con la duda" (prólogo del catálogo, Mario Corcuera Ibáñez, Lima, julio 1968)

1969

El grupo Boa expone en la Sociedad Hebraica Argentina. La exposición se denominó "Diez años después". Julio Llinás reflexionó en el catálogo: Boa nació de la pasión por la poesía de quien escribe estas líneas, una pasión no limitada al simple ejercicio literario o a la contemplación estática de las obras de pintura (...) Anecdóticamente, Boa nació bajo la forma de una revista (...) Su núcleo inicial estuvo compuesto por el entonces llamado Grupo de los 7 (...) En rigor, este grupo (que ya había realizado una exposición en la galería Pizarro) y al que me hallaba estrechamente vinculado, quiso editar un lujoso catálogo y me propuso la redacción del texto. La financiación correría por cuenta de un delirante que -a título compensatorio- retendría una tela de cada pintor. La oportunidad no fue desaprovechada: luego de una exaltada arenga, convencí al grupo de transformar el catálogo en revista". Participa del Panorama de la Pintura Argentina I de la Fundación Lorenzutti.
Zoologías de piedra fosforescente, con dentaduras que destellan, especies de regiones a la deriva, estos animales predicen tos sueños, surgen de las ranuras del horizonte, devoradores nocturnos, dioses-insectos, dioses-lámparas, gárgolas instaladas sobre la hierba de los astros, en un clima primordial, y cuyos ojos conservan aún el brillo de la primera chispa nacida del choque de dos piedras. Estructuras cambiantes y súbitas, su superficie posee la rugosidad de una tortuga labrada por el abismo, la rugosidad de los troncos que ocultan a la Bella Durmiente (prólogo de Enrique Molina, Buenos Aires, 1967).

1972

Nocturnas, aunque coloridas, son la serie de monocopias que trabaja este año y expone en la sede de la OEA en Washington. De iconografía semejante a la desarrollada en la pintura, la paleta es diferente -producto del uso de tintas gráficas- y las formas más abstractas. La monocopia es obra única como una pintura. Pero su peculiaridad reside en que el resultado es una estampa. Es decir, un original obtenido por medio de una técnica gráfica de impresión. Este procedimiento permite lograr ciertas calidades, como los color plenos, que convierten a la monocopia en una técnica de ricos recursos plásticos.

1974

La década del 70 en la Argentina vio un auge inédito del grabado y el dibujo. Chab comienza a trabajar en una serie de dibujos a lápiz donde surge el tema de la figura humana desnuda, por lo general sugerida a partir de fragmentos. La luz, lograda a través de un trabajoso modelado en grafito, connota la sensualidad de las carnaciones. Las figuras generalmente se desenvuelven en espacios geométricos que las contienen. La existencia de dos modos diversos -el naturalista del modelado y el tratamiento en piano de los espacios geométricos-sitúan a la obra en un cruce entre el contenido surreal y el lenguaje formal de la neofiguración. Expone en el panorama del dibujo contemporáneo en el Corcoran Gallery of Art de Washington DC. En 1976 participa de "Pintura Argentina Actual. Dos tendencias" en el Museo Nacional de Bellas Artes, una exposición dedicada a las distintas vertientes geométricas en diálogo con el surrealismo.

1977

Expone en la galería Rubbers una serie de óleos y grafito sobre tela de iconografía semejante a la que venía desarrollando en el papel. "Fragmento de un desierto", y "Arcano I", son ejemplo de esta técnica. Participa de "100 años de Pintura y Escultura en la Argentina" que organiza el Banco de la Ciudad de Buenos Aires (1978). En 1980, el Museo Nacional de Bellas Artes organiza una exposición de dibujos de la colección Marcos Curi (actualmente Museo de Arte Contemporáneo) una de las más importantes en obra sobre papel. Chab expone las obras "El enigma del ángelus" y "Graal", ambas lápices de color sobre papel.

1982

En la década del 80, Chab retoma el collage en obras que resultan desarrollos de sus animales de los años sesenta. El color cobra una importancia que presagia la vibración de su paleta actual. Su obra de este momento es abstracta, aunque en ocasiones, la posición de las figuras o su disposición en la composición remiten a paisajes. Expone, en la galería Del Retiro, junto a Juana Butter, Jorge Kleiman y Noé Nojechowiz, artistas que comparten el automatismo como método creativo.
El automatismo, heredado de los médiums, ha sido constantemente en el Surrealismo una de las dos grandes direcciones... Sostengo que el automatismo gráfico, tanto como el verbal, sin perjuicio de las tensiones individuales profundas que tiene el mérito de manifestar y en cierta medida resolver, es el único modo de expresión que satisface plenamente al ojo y al oído, realizando la unidad rítmica .(...) Una obra sólo puede considerarse surrealista en la medida en que el artista se esforzó en alcanzar el campo psicofísico total (del cual la conciencia no es sino una breve parte). Freud ha mostrado que a esa profundidad abismal reinan la ausencia de contradicción, la movilidad de las cargas emotivas debidas a la represión, la intemporalidad y la sustitución de la realidad exterior por la realidad psíquica, sometidas al solo principio del placer. El automatismo conduce a esa región en línea recta. La otra ruta que se ha ofrecido al Surrealismo para llegar a ella, la fijación ilusionista (y ésta es su debilidad) de las imágenes del sueño, se ha mostrado en la experiencia mucho menos segura e incluso abundante de riesgos y extravío". (Andró Bretón, "Génesis y Perspectivas Artísticas del Surrealismo", 1941)
En 1985 la Fundación Fortabat presenta un completo panorama de la abstracción en el siglo XX. En la sección argentina Chab expone "Fauna mineral". Luego de más de tres décadas de exponer en el exterior, en este momento se afianza la circulación de su obra en el ámbito latinoamericano. Este mismo año se traslada a su actual casa-taller en la que reúne e incrementa una biblioteca de más de 6000 volúmenes, expresión de su pasión por los libros.

1989

Expone en la galería Durban de Caracas obras en la que aparecen fragmentos, alusiones a formas humanas. Mientras la mayoría de los hombres -y de las sociedades, por supuesto- vive en una diaria represión y censura de tas oscuras configuraciones instintivas que pugnan una y otra vez por adueñarse de nuestra psiquis y conducta, Chab las reivindica y exorciza en la mejor línea de dos vertientes capitales conformadoras del arte contemporáneo: el surrealismo y el expresionismo. Sean provenientes del inconsciente colectivo, sean nacidas del ánimo personal del artista, lo cierto es que Chab lidia con esas fantasmáticas concreciones de los procesos primarios (...) Ese dilatado y riquísimo filón de presentación de animales y monstruos que arranca del mundo medieval con obras tales como los Bestiarios de Filipo de Thaun, Guillermo de Normandía (...) El heterodoxo Jung con su lucidez habitual se refiere a los Bestiarios: "el animal representa la psique no humana, lo infrahumano distintivo, así como el lado psíquico inconsciente". (Carlos Silva, Caracas, 1990)

1992

En la serie que expone en la galena Van Eyck, la luz es el motivo. La obra de Chab busca unir la exploración de la luz, como símbolo esencial de las fuerzas del inconsciente, con la temporalidad. Ya no se trata de la creación y recreación de recuerdos personales sino de expandir los horizontes de la memoria individual para abarcar las huellas de pasados enigmáticos y pre-humanos (...) Sus imágenes siempre han operado dentro de la tensión entre lo frágil y lo duradero. Todos los elementos del léxico visual de Chab: luz, sombra, restos, el ser, textura, operan entre dos polos, o más bien existen simultáneamente en estos dos polos. Hay un elemento Indico apreciable en su pintura, una sátira quevediana de la identidad frente a la muerte (...) Chab arraigado a una gran y poco comprendida tradición modernista en el arte latinoamericano, sigue aportando nuevas opciones al pensamiento visual de nuestro continente". (Ricardo Pau Llosa, revista Arte al día. Buenos Aires, 1992)

1994

Expone en la galena Rubbers la serie de telas "Suite del Canto IV", homenaje a Lautréamont. El teórico del surrealismo Jean Schuster había señalado la muerte de André Bretón, en 1968, como el fin del surrealismo histórico. El homenaje de Chab, apunta a la pervivencia del surrealismo como corriente de pensamiento poético-plástico. Ninguna de las obras, señaló Juan Andralis, obedece a una voluntad de ilustración sino al espíritu de los cantos.
Esta nueva serie de Cantos asume la profecía de Maldoror, sostienen el espectro de los medievales bailarines de la muerte, poseen la apariencia de organismos que pasean a solas la secuencia de su mortificación. Todo se afirma en el compromiso plástico. Transparencias, salpicaduras, exacerbación de lo grotesco, una libre envergadura del gesto, ese que a pesar de su automatismo, de la complicidad de la inconsciencia, ha iniciado su catarsis, ese oscuro complemento de la repulsa", (prólogo del catálogo, Osvaldo Svanascini, 1994)
Chab nunca abandonó la tinta. Paralelamente a las grandes telas al óleo, la inmediatez del trabajo sobre papel y la ductilidad de la tinta le resulta un medio ideal para el fluir de la conciencia, para ese automatismo que pone entre paréntesis a la razón. Presenta en la galería Centoira, Retratos.
Cabezas humanas hechas por un pintor esencialmente abstracto. ¿Y por qué digo "esencialmente abstracto"? Porque los elementos de la pintura (línea, espacio, color) son esencialmente abstractos, ya que de por sí no representan cosas. Y Chab siempre trabajó fundamentalmente con ellos. Nunca ignoró que podía precisarlos a tal punto que hasta podía engañar el ojo del contemplador con una realidad virtual. Pero eso nunca le interesó. Por el contrario, siempre habló el lenguaje pictórico de una substancialidad que está detrás de la virtualidad aparentemente real. Y de esta manera enfrenta ahora a la figura humana. ¡Qué lejos han quedado los tiempos de la "guerra" entre la abstracción y la figuración!
De la manera más natural aparecen estos "retratos", intermediados por el juego plástico riquísimo de Víctor: estas, "en consecuencia", cabezas. Casi de la misma manera que nosotros somos "en consecuencia", seres humanos, (prólogo del catálogo, Luis Felipe Noé).

1999

En la galería De Santi, expone obra reciente donde predomina el tratamiento figurativo, obras como "Iniciación al placer" o "Vuelo nocturno". Sobre todo en los últimos años, este ejercicio de automatismo que deja fluir la subjetividad como una marea imprevisible, pareciera por momentos, anclar en lo objetivo como si lo interior y lo exterior, en un continuo semejante a la cinta de Moebius, propiciara felices o desgarrados encuentros. En este sentido podríamos decir de esta última etapa que, sin perder el carácter onírico o de pesadilla tan frecuente en sus obras, tuvo un vuelco decisivo hacia lo figurativo que hoy nos vuelve a poner frente a asombrosas imágenes (...) Por momentos, más que imágenes internas, estas figuras aparecen como fetiches, esos objetos de los que Freud nos enseñó que son objetos a tos que alguna vez se adhirió la libido. Y los cuerpos tatuados, ¿serán algún residuo de mimetismo animal? Escribir, marcar el cuerpo, ¿será otra forma que tiene Eros de manifestarse?". (prólogo del catálogo, Raúl Santana, Buenos Aires, 1999)

2001

Expone pinturas en la galena Rubbers. Estas obras altamente figurativas ponen en escena varios de los temas que Chab ha tratado en su larga trayectoria: automatismo versus imagen, representación versus delirio. Estas mujeres de reminiscencia africana aluden a lo primitivo por una doble vía. Por una parte, lo primitivo en tanto lo primero, en el sentido que otorga el psicoanálisis a este término: lo formante, lo primigenio. Pero también son un homenaje al gran maestro del arte moderno, Pablo Picasso y sus emblemáticas "Demoiselles de Avignon". Son un comentario erudito a una de las vías que condujo a la abstracción en el arte contemporáneo. Tatuadas, escarificadas, son el inconsciente a flor de piel en su sensualidad liberada. Liberación que, tal vez, no sea sino metáfora de la del propio artista, autoeximido de resolver el eterno conflicto entre expresión y representación.